
Poco a poco y sin darnos cuenta habíamos conquistando gran parte de la fortaleza. Nos quedaba una sola sala…Puedo dar por hecho que mientras avanzábamos por los pasillos se escuchaban los gritos desconsolados de alguien, o algo, que buscaba ayuda. Llegamos frente a una extraña habitación en la cual se encontraba encerrada una preciosa dragona. Personajes de nuestra Guild la identificaron de inmediato, era la desaparecida y presumida muerta: Valithria Dreamwalker. Cuenta la leyenda que había sido encarcelada para ser objeto de investigación de la plaga, esta se rehusó y hasta el día de hoy la mantiene cautiva. Brujos y magos no lograron liberarla…estaba agonizando y necesitaba urgentemente recuperar sus fuerzas. Es así como los poseedores de la luz pusieron manos a la obra, se concentraron y se organizaron, realizaron rituales y círculos de trasmutación…empezaron a darle vida a quien la estaba perdiendo. Arthas nos había descubierto y mando el último puñal que le quedaba de su ejército. Los guerreros juramos defender con nuestra vida a quienes estaban sacrificándose por la legendaria dragona. Esqueletos y Abominaciones aparecían por todos lados, la situación se hizo incontrolable y el clímax de hechos Valithria en un grito de esperanza logra liberarse. Cuando ya no nos quedaban fuerzas para seguir luchando ella tomo las responsabilidades y acabó con todos nuestros enemigos en forma de gratitud…la gloria estaba en nuestro cuerpo médico esta vez…
Mitos anteriores contaban que el desdichado Arthas al momento de crear su imperio, descongelo de las tierra gélidas a un espectro volador para usar como montura. No le tuvimos fe a aquellas blasfemias y decidimos continuar con lo quedaba de nuestra, a la fecha, victoriosa aventura. Entre telarañas, pasillos secretos, trampas y tumbas nos perdimos en la búsqueda del Lich King, fue entonces cuando llegamos a patio abierto y no encontramos absolutamente nada que nos llamara la atención, salvo unos pequeños dragones que no presentaron mayor amenaza, hasta que el viento cesó y el frio se hizo insoportable…de nuestras espaldas emergió una fuerza sin igual. Era Sindragosa. Las historias que nunca quisimos escuchar cobraban sentido. Fue la batalla más cruda que nos toco presenciar, con solo mencionarles que nuestros compañeros eran sepultados en vida por tumbas de hielos, témpanos prácticamente inquebrantables. Cuando la lucha no daba para más nos retirábamos con prudencia para volver a combatir cada vez con menos gente a nuestro alrededor. Fue para entonces cuando escuchamos el grito del auxilio, había llegado Garrosh “Overlord of the Warsong Offensive”…el hijo del héroe Grom Hellscream. Junto con él venías sus tropas y sus mejores guerreros. Nos abastecieron de alimentos y nuevas armaduras, nos encargaron la misión de derrotar a toda costa a la dragona de hielo mientras ellos limpiaban el camino hacia el trono de Arthas. Así fue, una vez recargadas las energía y con la ayuda de nuevos integrantes en nuestras filas logramos lo imposible…Sindragosa nunca más volvería a volar. En nuestras mentes aun quedan congelados los terribles recuerdos de aquella batalla…

0 Responses to “Icecrown Citadel: Frostwing Halls, brrrrrr!”
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